6 febrero
Quedan 328 días
¡Hoy si! Hoy anuncian temporal en la costa: vientos del noroeste de más de 100 km/h y olas de hasta 8 metros. Sin pensarlo mucho decido marcharme a Txingudi con la esperanza de que este tiempo haya arrastrado a algunas aves hasta la costa. Durante el viaje la nieve, la lluvia y el viento me acompañan zarandeando mi coche, así que preveo un buen día para mis intereses.
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| Serreta mediana fotografiada mientras el temporal no me lo ponía nada facil (iPhonescoping). |
Según llego y entro por Irun ya se perciben los efectos del temporal, hay un buen número de gaviotas en zonas muy interiores del estuario, es un buen presagio. Hago mi primera parada en el puerto de Hondarribia, donde apenas puedo salir del coche por el fuerte viento. En un lugar protegido me pongo a mirar hacia la bahía y enseguida descubro una
serreta mediana y un buen grupo mixto de gaviotas con
cabecinegras,
sombrías y un jóven de
tridáctila.
135.
Mergus serrator
136.
Rissa tridactyla
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| Tratando de mantener mi posición a pesar del viento, la lluvia y el granizo. |
Desde este lugar se adivina un mar salvaje con olas impresionantes y muy encrespadas, así que, siguiendo mi ruta habitual, sigo hacia el cabo Higer. El viento es considerable, demasiado fuerte como para colocar el telescopio. Mirando con binoculares adivino muchas aves marinas volando a ras de agua, con lo que me decido a buscar un parapeto que me permita hacer algo de observación. Hace décadas, cuando veníamos a hacer
seabirdwatching a Higer, solíamos aprovechar las ruinas de la discoteca que había en este lugar para refugiarnos y la verdad es que era un lugar perfecto para realizar esta actividad, ya que tenía una larga terraza cubierta abierta al mar en la que se estaba a salvo de viento y lluvia. Estas ruinas desaparecieron, con lo que hoy en día la situación para esta actividad es bastante desfavorable cuando el tiempo es tan adverso. Finalmente me acomodo detrás de los restos de un murete que me protegen del viento y permiten observan una porción del mar. Desde aquí voy viendo numerosas aves marinas que luchan contra el viento o que se balancean entre ola y ola:
alcatraces atlánticos,
alcas,
araos,
gaviotas tridáctilas,
gaviotas cabecinegras, gaviotas sombrías, algún que otro
págalo grande,
gaviota enana,
pardela cenicienta y
pardela balear. Pero sin duda la mayor sorpresa la constituyó un joven de
gaviota de Sabine que pude observar durante breves instantes entre el oleaje.
137.
Uria aalge
138.
Calonectris diomedea
139.
Hydrocoloeus minutus
140.
Puffinus mauretanicus
141.
Stercorarius skua
142.
Xema sabini
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| Algunas de las especies observadas desde el cabo Higer: 1. gaviota cabecinegra, 2. gaviota enana, 3. gaviota de Sabine, 4. pardela cenicienta, 5. gaviota tridactyla, 6. pardela balear, 7. alcatraz atlántico, 8. cormorán moñudo (este iba en el otro sentido), 9. arao común, 10. alca común, 11. págalo grande. |
Estuve aproximadamente en este lugar una hora, hasta que los chaparrones y granizadas comenzaron a ser más frecuentes y no dejaban espacio para la observación. Me marché entonces a Plaiaundi llegando en el momento que iba bajando la marea y las aves comenzaban a movilizarse en busca de los limos al descubierto. Destacar las grandes concentraciones de gaviotas, especialmente de
gaviota cabecinegra, que supone varios cientos de aves. Voy prestando atención a todas ellas aunque no encuentro nada excepcional. Limícolas, colimbos y zampullines pueblan también esta zona, con lo que amenizan el rato. Antes de marcharme aún miro brevemente en la laguna de San Lorenzo, con alguna sorpresa...
143.
Platalea leucorodia
Pensándolo después me di cuenta de que la
gaviota de Sabine llevaba quizás 20 años sin verla. La sorpresa por dar con ella y esta circunstancia que comento la hicieron merecedora de ser el "pájaro del día".